¡Azul, verde y Esmeralda!

«Enez Bihan» significa pequeña isla en bretón y encaja perfectamente con la definición del archipiélago de Ebihens. Se encuentra a 3,7 km de la Punta du Chevet y es una verdadera joya de la Costa Esmeralda que prolonga la península de Saint-Jacut-de-la-Mer, antiguo pueblo de pescadores. El archipiélago, con una superficie de unas 20 hectáreas, forma parte de un conjunto de varias islas privadas de Bretaña.

Un espacio natural protegido que merece la pena. A menos que viaje en barco, el único medio de llegar a la isla es a pie, pero con marea baja, por supuesto. El paseo entre la tierra y la isla está lleno de bancos de arena e hilos de agua, por lo que constituye en sí mismo una verdadera aventura. Los amantes de la pesca a pie encontrarán aquí la felicidad.

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El archipiélago de Ebihens puede recorrerse a pie siguiendo un camino señalizado que le permitirá descubrir toda su belleza. A medida que vaya descubriendo la isla irá pasando de una landa a un sotobosque, pero siempre disfrutará de un paisaje de postal.

La playa de la Chapelle rivaliza con las más bellas playas exóticas cuando se engalana con colores tropicales, sin olvidar que cuenta con un microclima de 2°C más que la península.

Si continúa por el camino, descubrirá la Torre Vauban. Efectivamente, hasta aquí dejó su huella Vauban, aunque confiara la construcción de la torre a su alumno Siméon de Garangeau.

En el extremo del archipiélago disfrutará de unas espléndidas vistas de Saint-Cast-Le Guildo, el cabo Fréhel y el fuerte La Latte al oeste, y de la isla Agot y Saint-Briac sur Mer al este.

¡Deténgase un momento, respire y admire!

Pero tenga cuidado, no vaya a ser que tenga que llamar para pedir auxilio porque ha subido la marea sin que se diera cuenta.

Un cambio de aires garantizado en un paisaje sin filtros.


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